El
consumo de agua en niños y sus consecuencias.
Se pueden sobrevivir pocos minutos a la
ausencia de oxígeno, pocos días a la de agua y varias semanas a las de energía.
Por ello, es que somos tan sensibles a la deficiencia subclínica de agua. La
sub-hidratación crónica, una entidad mucho más frecuente de lo que estamos
acostumbrados a pensar, no solo dispara mecanismos adaptativos que pueden estar
relacionados con el riesgo de insuficiencia renal crónica y la aparición de
microlitiasis, sino que comprometen de una manera inmediata la res puesta
cognitiva y el desempeño físico. Los especialistas habituados a trabajar con
deportistas de alto rendimiento reconocen muy bien los efectos deletéreos de la
deshidratación aguda y no hay pediatra que no haya visto el compromiso del
sensorio que acompaña a los síntomas iniciales de la deshidratación infantil.
Pero no es sino desde hace muy pocos años que se ha acumulado evidencia acerca
de cómo un balance de agua negativo impacta, en pocas horas, sobre el rendimiento
físico y mental cotidiano. El agua se pierde de una manera continua y la sed es
un mecanismo muy poco sensible y tardío para el diagnóstico de la
deshidratación subclínica. Por ello es que dependemos de nuestro hábito regular
de tomar agua como la única herramienta para su prevención. Incorporar a la
ingesta de agua como parte de nuestros hábitos saludables implica educar a los
niños, incrementar la disponibilidad de agua en la escuelas y espacios públicos
y poder enseñarles a ellos y a sus padres a anticipar las situaciones en las
cuales las pérdidas serán mayores que las habituales (días de calor excesivo,
ejercicios, ambientes muy secos, etc.). A este aspecto cuantitativo de la
“saludabilidad” –que es dependiente de la cantidad de líquidos que consumismos–
se le incorpora un segundo aspecto, no menos importante, relacionado con la
elección de bebidas e infusiones saludables. Perdemos agua, y por lo tanto
deberíamos consumir agua para reponerla. Más de la mitad de nuestra ingesta
diaria de líquidos corresponde a bebidas e infusiones con azúcar. Un estudio
poblacional realizado por CESNI demuestra que solo un 20% del volumen de
líquidos es agua (de red, mineral, soda, etc.) y que la tendencia a escoger
bebidas azucaradas es mayor en niños y adolescentes. La ingesta adicional de
azúcar aportada por bebidas e infusiones es de 300 Kcal/día. Este aspecto
cualitativo de la hidratación se relaciona también con la conformación de
hábitos en la infancia, la oferta de agua y bebidas azucaradas en la escuela,
espacios de juego y en el propio hogar. Como en el caso anterior, la educación
tiene un papel central. El gusto por el sabor dulce está genéticamente
determinado, pues favorece la aceptación de la leche de madre y se asocia a
señales de placer. Aprendemos a comer lo no dulce. Sin embargo, cuando la
exposición tanto en bebidas como infusiones al azúcar no solo no disminuye sino
que se incrementa, como hoy sucede con una elevada proporción de nuestros
niños, se incrementa el riesgo de que sus elecciones a lo largo del día se
acompañen de un consumo elevado de azúcar en la dieta. Cuando un niño calma su
sed, luego de la actividad física intensa con una bebida azucarada, está
reponiendo agua, pero está ingiriendo también azúcares que pueden contribuir a
un exceso calórico a lo largo del día. Se ha demostrado que tanto las señales
de saciedad como el ritmo de evacuación gástrica son diferentes entre alimentos
sólidos (o semisólidos) y las bebidas. El ritmo de aparición de azúcares en la
sangre es distinto, así como también sus posibles consecuencias metabólicas. 11
Conocer la fisiología y balance de agua, los hábitos de consumo, el papel de
los medios de comunicación y de la publicidad, el mercado de bebidas e
infusiones, las iniciativas y políticas públicas relacionadas con la promoción
de hábitos saludables, la seguridad de los edulcorantes, el eventual papel del
sodio en el agua, así como las modificaciones fisiológicas a lo largo del ciclo
vital y nuevas evidencias sobre el impacto de la subhidratación son algunos de
los aspectos importantes que han sido abordados por este Taller y que han
merecido un profundo debate e intercambio de opiniones.
Sin lugar a dudas, el adecuado manejo de la
deshidratación y la posibilidad de mantener un balance hídrico normal al utilizar
soluciones de rehidratación oral han marcado un claro descenso en la mortalidad
infantil y la desnutrición aguda. Para los pediatras, reconocer el estado de
hidratación en los niños es uno de los primeros aprendizajes. Quizás sea
precisamente por esa mayor sensibilidad que los pediatras destacan la
importancia de la hidratación y de sus beneficios para la salud. La infancia es
una etapa ideal para generar y consolidar hábitos acerca de cómo y con qué nos
hidratamos. Es que mantener un correcto estado de hidratación surge más como
resultado de un hábito aprendido, que como una conducta refleja ante las
señales de sed. La hidratación saludable es un hábito que se aprende en los
primeros años de la vida, con la ayuda de la familia y en un medio ambiente
favorable y que tiene una particular importancia para la salud y la calidad de
vida.
¿Cuánta agua deberían tomar los niños en etapa de
desarrollo?
Es importante señalar que el agua se puede
consumir como tal (como agua, en bebidas e infusiones) o como un constituyente
de los alimentos. A esta ingesta externa de agua, debería sumarse un aporte
endógeno que proviene del metabolismo intermedio y que habitualmente no se toma
en consideración para el cálculo de las necesidades hídricas. En términos
generales, las recomendaciones consideran tanto el agua de las bebidas y de los
alimentos como un solo grupo. En la Tabla
se resumen las necesidades publicadas por los tres cuerpos normativos
más importantes que establecen valores de referencia para las necesidades de
agua (entendidos como total de líquidos ingeridos a lo largo del día) en la
infancia.
Edad ( años)
|
EE.UU(IOM 2004)
|
Europa (EFSA 2010)
|
Resto del mundo (WHO 2003,2005)
|
1-2
|
1.3
|
1.1-1.2
|
1
|
2-3
|
1.3
|
1.3
|
|
4-8
|
1.7
|
1.6
|
Mujeres 1.9
Hombres 2.1
|
9-13
|
Mujeres 2,1
Hombres 2,4
|
Mujeres 1.9
Hombres 2.1
|
|
14-18
|
Mujeres 2,3
Hombres3,3
|
||
>18
|
Mujeres 2.7
Hombres 3.7
|
En conclusión, el consumo de agua está atado
indefectiblemente a la educación del niño. Es importante tomar conciencia como
adultos de que debemos hacerlo parte de una rutina , porque bien se explicó
dentro del texto que la sed es un síntoma tardío y que la sub—hidratación puede
afectar fisiológica y cognitivamente el desarrollo del niño.
Un dato impactante para cerrar este posteo , es un curioso gráfico que voy a dejar abajo que revela , para qué usamos el agua todos los días, es para reflexionar y para entender que todo empieza en casa, todo comienza en nosotros.
Un dato impactante para cerrar este posteo , es un curioso gráfico que voy a dejar abajo que revela , para qué usamos el agua todos los días, es para reflexionar y para entender que todo empieza en casa, todo comienza en nosotros.


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