Posteo Nº 10 Periodismo de investigación

El consumo de agua en niños y sus consecuencias.


Se pueden sobrevivir pocos minutos a la ausencia de oxígeno, pocos días a la de agua y varias semanas a las de energía. Por ello, es que somos tan sensibles a la deficiencia subclínica de agua. La sub-hidratación crónica, una entidad mucho más frecuente de lo que estamos acostumbrados a pensar, no solo dispara mecanismos adaptativos que pueden estar relacionados con el riesgo de insuficiencia renal crónica y la aparición de microlitiasis, sino que comprometen de una manera inmediata la res puesta cognitiva y el desempeño físico. Los especialistas habituados a trabajar con deportistas de alto rendimiento reconocen muy bien los efectos deletéreos de la deshidratación aguda y no hay pediatra que no haya visto el compromiso del sensorio que acompaña a los síntomas iniciales de la deshidratación infantil. Pero no es sino desde hace muy pocos años que se ha acumulado evidencia acerca de cómo un balance de agua negativo impacta, en pocas horas, sobre el rendimiento físico y mental cotidiano. El agua se pierde de una manera continua y la sed es un mecanismo muy poco sensible y tardío para el diagnóstico de la deshidratación subclínica. Por ello es que dependemos de nuestro hábito regular de tomar agua como la única herramienta para su prevención. Incorporar a la ingesta de agua como parte de nuestros hábitos saludables implica educar a los niños, incrementar la disponibilidad de agua en la escuelas y espacios públicos y poder enseñarles a ellos y a sus padres a anticipar las situaciones en las cuales las pérdidas serán mayores que las habituales (días de calor excesivo, ejercicios, ambientes muy secos, etc.). A este aspecto cuantitativo de la “saludabilidad” –que es dependiente de la cantidad de líquidos que consumismos– se le incorpora un segundo aspecto, no menos importante, relacionado con la elección de bebidas e infusiones saludables. Perdemos agua, y por lo tanto deberíamos consumir agua para reponerla. Más de la mitad de nuestra ingesta diaria de líquidos corresponde a bebidas e infusiones con azúcar. Un estudio poblacional realizado por CESNI demuestra que solo un 20% del volumen de líquidos es agua (de red, mineral, soda, etc.) y que la tendencia a escoger bebidas azucaradas es mayor en niños y adolescentes. La ingesta adicional de azúcar aportada por bebidas e infusiones es de 300 Kcal/día. Este aspecto cualitativo de la hidratación se relaciona también con la conformación de hábitos en la infancia, la oferta de agua y bebidas azucaradas en la escuela, espacios de juego y en el propio hogar. Como en el caso anterior, la educación tiene un papel central. El gusto por el sabor dulce está genéticamente determinado, pues favorece la aceptación de la leche de madre y se asocia a señales de placer. Aprendemos a comer lo no dulce. Sin embargo, cuando la exposición tanto en bebidas como infusiones al azúcar no solo no disminuye sino que se incrementa, como hoy sucede con una elevada proporción de nuestros niños, se incrementa el riesgo de que sus elecciones a lo largo del día se acompañen de un consumo elevado de azúcar en la dieta. Cuando un niño calma su sed, luego de la actividad física intensa con una bebida azucarada, está reponiendo agua, pero está ingiriendo también azúcares que pueden contribuir a un exceso calórico a lo largo del día. Se ha demostrado que tanto las señales de saciedad como el ritmo de evacuación gástrica son diferentes entre alimentos sólidos (o semisólidos) y las bebidas. El ritmo de aparición de azúcares en la sangre es distinto, así como también sus posibles consecuencias metabólicas. 11 Conocer la fisiología y balance de agua, los hábitos de consumo, el papel de los medios de comunicación y de la publicidad, el mercado de bebidas e infusiones, las iniciativas y políticas públicas relacionadas con la promoción de hábitos saludables, la seguridad de los edulcorantes, el eventual papel del sodio en el agua, así como las modificaciones fisiológicas a lo largo del ciclo vital y nuevas evidencias sobre el impacto de la subhidratación son algunos de los aspectos importantes que han sido abordados por este Taller y que han merecido un profundo debate e intercambio de opiniones.
Sin lugar a dudas, el adecuado manejo de la deshidratación y la posibilidad de mantener un balance hídrico normal al utilizar soluciones de rehidratación oral han marcado un claro descenso en la mortalidad infantil y la desnutrición aguda. Para los pediatras, reconocer el estado de hidratación en los niños es uno de los primeros aprendizajes. Quizás sea precisamente por esa mayor sensibilidad que los pediatras destacan la importancia de la hidratación y de sus beneficios para la salud. La infancia es una etapa ideal para generar y consolidar hábitos acerca de cómo y con qué nos hidratamos. Es que mantener un correcto estado de hidratación surge más como resultado de un hábito aprendido, que como una conducta refleja ante las señales de sed. La hidratación saludable es un hábito que se aprende en los primeros años de la vida, con la ayuda de la familia y en un medio ambiente favorable y que tiene una particular importancia para la salud y la calidad de vida.

¿Cuánta  agua deberían tomar los niños en etapa de desarrollo?

Es importante señalar que el agua se puede consumir como tal (como agua, en bebidas e infusiones) o como un constituyente de los alimentos. A esta ingesta externa de agua, debería sumarse un aporte endógeno que proviene del metabolismo intermedio y que habitualmente no se toma en consideración para el cálculo de las necesidades hídricas. En términos generales, las recomendaciones consideran tanto el agua de las bebidas y de los alimentos como un solo grupo. En la Tabla  se resumen las necesidades publicadas por los tres cuerpos normativos más importantes que establecen valores de referencia para las necesidades de agua (entendidos como total de líquidos ingeridos a lo largo del día) en la infancia.

Edad ( años)
EE.UU(IOM 2004)
Europa (EFSA 2010)
Resto del mundo (WHO 2003,2005)
1-2
1.3
1.1-1.2



1
2-3
1.3
1.3
4-8
1.7
1.6
Mujeres 1.9




Hombres 2.1
9-13
Mujeres 2,1
Hombres 2,4
Mujeres 1.9




Hombres 2.1
14-18
Mujeres 2,3
Hombres3,3

>18
Mujeres 2.7
Hombres 3.7
En conclusión, el consumo de agua está atado indefectiblemente a la educación del niño. Es importante tomar conciencia como adultos de que debemos hacerlo parte de una rutina , porque bien se explicó dentro del texto que la sed es un síntoma tardío y que la sub—hidratación puede afectar fisiológica y cognitivamente el desarrollo del niño.
Un dato impactante para cerrar este posteo , es un curioso gráfico que voy a dejar abajo que revela , para qué usamos el agua todos los días, es para reflexionar y para entender que todo empieza en casa, todo comienza en nosotros.







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